Tendré los ojos muy lejos,
y un cigarrillo en la boca...
El pecho dentro de un hueco,
y una gata medio loca.
Un escenario vacío...
y un libro muerto de pena...
Un dibujo destruido...
Y la caridad ajena...
Un televisor inútil,
electrica companía.
La radio a todo volumen,
y una prisión que no es mia...
Una vejéz sin temores
y una vida reposada...
Ventanas muy agitadas...
Y una cama tan inmóvil...
Y un montón de diarios apilados...
y una flor cuidando mi pasado...
y un rumor de voces que me gritan...
y un millón de manos que me aplauden...
Y un fantasma tuyo... sobre todo,
cuando ya me empiece a quedar sóla.
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